Hace dos sábados (el 24 de marzo), André, que es miembro del Club de Senderismo de la DCU, me invitó a unirme a ellos en una excursión de un día a Glendalough, en las Montañas de Wicklow. Al parecer, la mayoría de los que se unieron al club a principio de curso se asustaron después de la primera excursión. Como ahora son muy pocos, están encantados de recibir a más gente, aunque no sean miembros.

Después del desayuno, compramos algo de comer y nos reunimos con los demás miembros en el campus para esperar el bus. El grupo no podía ser más variado: tres irlandeses, tres alemanes, tres franceses, dos asiáticos y yo. Por una vez, había más chicos que chicas (sólo una de las guías y yo) y yo era la única española. Cogimos un bus pequeño pero cómodo y nos pasamos todo el tortuoso camino a Glendalough charlando.
El plan era sencillo: caminar por los bosques, comer, subir una de las montañas (casi me puse a gritar cuando me enteré), explorar un poco el pueblo y reunirnos en un pub para volver a la DCU. Pero mereció la pena sólo por ver uno de los paisajes más sobrecogedores que jamás había visto.

Comimos cerca de las ruinas que se ven en la foto. André y yo éramos los últimos casi todo el camino, ya que estábamos parando cada X segundos para hcer fotos. Bueno, hubo un rato cuando estábamos arriba en el que yo era la primera en la cola... menos mal que sólo había que seguir todo recto y no nos perdimos...
Después de la montaña, dimos una vuelta por el pueblo... y nos tomamos un helado.

Seguramente os preguntaréis por qué tengo una foto de un cementerio... Es simple. Aquí en Irlanda los hay a patadas, pero no dan miedo, tienen un algo especial que no sé lo que es...
Después nos encontramos con los demás en el pub y cogimos el bus de vuelta. Durante el viaje, Outi me envió como 5 mensajes... así que aquella noche terminé tomando helado y galletas con ella en su casa.

¿Verdad que es una buena forma de terminar mi semana libre? Y ahora, un pequeño regalito... ¡el Club de Senderismo al completo!