Primeras fiestas Erasmus
El jueves tuvimos nuestra primera fiesta de Erasmus en
Temple Bar (una de las zonas de marcha más conocidas del centro de Dublín).
Empezó mal, pero poco a poco se fue animando. Cuando llegamos, no había
demasiada gente y la música era horrible (debía de ser una fiesta
rusa-turca-ni-se-sabe), así que mucha gente se fue pronto. Los cuatro
españoles, como manda el tópico, decidimos quedarnos con algunos más a darlo
todo... y de repente dos de nosotros fuimos poseídos por Fred Astaire y Ginger
Rogers.
Y eso no es nada... Ese personaje que veis a mi izquierda
(aquí se le conoce popularmente como Puto Antonio) y yo nos hicimos los reyes
del dancefloor. Hubo un momento en el que estábamos los dos solos en el medio
de la pista, bailando a dolor en plan ruso con todo dios mirándonos y hasta
aplaudiendo. Por supuesto, los demás acabaron por tomar ejemplo y al final
formamos un corro de lo más variopinto. Aquí tenéis un pequeño ejemplo:
Los machos de la noche: Christian (Austria), Tatsuya (Japón,
obviamente), otro Cristian (Italia) y una vez más Puto Antonio. El coro lo
completábamos una francesa, una alemana, una americana y dos españolas. Incluso
algún irlandés despistado intentó unirse a nosotros. En fin, una noche
inolvidable.
Ayer sábado tuvimos otra fiesta, pero muy diferente. Así
como la otra empezó mal y acabo genial, con esta fue al revés. Quedamos en el
apartamento de Cécile en “Chenoa” Square (una francesa encantadora) para cenar,
beber y hacer el tonto. Vamos, lo que se dice una fiesta en casa. Tras unos
fideos chinos (mmmmmmh!!!) y unas cervezas, parecía que todos estaban muy
animados…
Aquí nos veis a las tres españolas en el momento de más
“subidón” (lo digo más que nada por ellas, yo soy prácticamente abstemia).
Además, la música de Cécile estaba genial y a las francesas les dio borrachera
divertida. Se pasaron todo el rato cantando a voz en grito y diciéndose lo
mucho que se querían. Incluso hubo una cadena de masajes (las fotos
próximamente, cuando me las pase Jessica).
Lo malo vino cuando a las locas que tengo a los lados les empezaron a
entrar paranoias y “cortaron un poco el rollo” al resto. Por otra parte, Cécile
quería limpiar la casa, así que hacia las dos y pico nos fuimos a casa de Leire
(la de la izquierda) a tomar algo.
Otro detalle que hay que destacar es cómo llovía ayer. En la
vuelta a casa me mojé los pantalones, los calcetines y las botas, así que
estaba deseando llegar y cambiarme. Eso sí, al final he sobrevivido.
Pues esto es lo que hay. Aún nos quedan muchas fiestas (y no
tan fiestas) por pasar. De hecho, esta semana que va a empezar se llama
Rag
fiestas con fines benéficos, pero realmente no es más que otra excusa de los
irlandeses para empezar a emborracharse más temprano. Ya iré informando.

Chavito dijo
Es patente que tu "erasmointegración" es realmente fulminante.
Saludetes desde la islita.
13 Febrero 2007 | 07:57 PM